Introducción
En muchas ocasiones, utilizamos los términos "explicar" y "justificar" de manera indistinta, sin embargo, aunque ambos conceptos están relacionados, no significan lo mismo. En este artículo, vamos a profundizar en la diferencia entre explicar y justificar y cómo aplicarlos en diferentes contextos.
Explicar
Explicar es presentar una idea, un hecho o una situación de manera clara y detallada, con el fin de que sea comprendida por el receptor. La explicación es un proceso de comunicación que se utiliza para transmitir información y conocimiento. En este sentido, la explicación se enfoca en el "qué" y el "cómo" de las cosas, sin necesidad de emitir juicios de valor.
Justificar
Por otro lado, la justificación implica presentar argumentos que respalden o defiendan una acción, una decisión o una opinión. La justificación se enfoca en el "por qué" de las cosas, es decir, en las razones que llevan a una persona a tomar una determinada postura o a realizar una acción. La justificación implica emitir juicios de valor y, por tanto, puede ser objeto de controversia.
Ejemplos de explicación y justificación
Para entender mejor la diferencia entre explicar y justificar, podemos poner algunos ejemplos. Si alguien pregunta "¿Por qué el cielo es azul?", una explicación podría ser "El cielo es azul porque la luz del sol se dispersa en la atmósfera". En cambio, una justificación podría ser "El cielo es azul porque Dios lo quiso así".
Otro ejemplo podría ser el de una empresa que decide despedir a un empleado. Una explicación podría ser "Hemos decidido despedir a Juan porque ha incumplido varias veces las normas de la empresa". Una justificación podría ser "Hemos decidido despedir a Juan porque nos ha causado pérdidas económicas y ha afectado a la moral del resto del equipo".
Cuándo utilizar la explicación y la justificación
En general, la explicación se utiliza en contextos en los que se busca transmitir información de manera objetiva, sin emitir juicios de valor. La explicación es útil en el ámbito académico, científico o técnico, por ejemplo, para explicar conceptos o procesos complejos.
Por su parte, la justificación se utiliza en contextos en los que se busca defender una postura o una acción, y en los que se emiten juicios de valor. La justificación es útil en el ámbito político, jurídico o moral, por ejemplo, para justificar una ley, una decisión judicial o una acción social.
Conclusión
En resumen, la diferencia entre explicar y justificar radica en el enfoque que se le da a la información. Mientras que la explicación se centra en el "qué" y el "cómo", la justificación se enfoca en el "por qué". Es importante diferenciar entre ambos conceptos para poder utilizarlos adecuadamente en diferentes contextos y evitar confusiones o malentendidos.
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